La jueza Miriam Núñez dictó la medida cautelar contra cinco acusados de conformar una asociación ilícita. Irrumpían en viviendas con indumentaria oficial, armas de fuego y una logística Aceitada para reducirlos y reducirlos al mercado negro.
Fin a la impunidad de una de las estructuras delictivas más peligrosas del llano mendocino. La Justicia de Mendoza dictó la prisión preventiva para Tomás Alejandro Barisón, Alejo Ezequiel Peñalva, Sergio Daniel Leguizamón, Matías Alejandro Troncoso y Gastón Santiago Gabriel Mallón, acusados de integrar una organización criminal que ejecutaba violentos asaltos disfrazados con indumentaria de la Policía de Investigaciones (PDI) en los departamentos del Gran Mendoza y la zona Este.
La resolución emitida por la jueza Miriam Núñez bajo la figura del artículo 210 del Código Penal (asociación ilícita) denegó además el beneficio de prisión domiciliaria a uno de los imputados. Según la reconstrucción de la Fiscalía de Instrucción, la banda funcionaba como un engranaje profesionalizado con roles estrictamente delimitados: ejecutores de violentos asaltos en la vía pública o inmuebles, proveedores de vehículos para la huida, limpiadores de rastros biológicos y encargados de reducir lo robado en el circuito informal.Entre los hechos que sustentaron la imputación destaca el atraco perpetrado en Fray Luis Beltrán (Maipú), donde redujeron a un vecino a golpes luciendo chalecos de la PDI para sustraerle su camioneta Toyota Hilux, objetos de valor y aparatos tecnológicos.
| Aspecto | Detalle de la Investigación |
| Imputados con Preventiva | T. A. Barisón, A. E. Peñalva, S. D. Leguizamón, M. A. Troncoso y G. S. G. Mallón |
| Modus Operandi | Uso de ropa e identificaciones falsas de la PDI, armas de fuego y violencia física |
| Punto Clave de Caída | Rastreo de un Peugeot 2008 gris en el barrio Chile (Godoy Cruz) |
| Pruebas Determinantes | Coincidencias en el Registro Provincial de Huellas Genéticas Digitalizadas (ADN) |
| Calificación Legal | Asociación Ilícita (Art. 210 CP) y Robos Agravados |
El entrecruzamiento de llamadas y los cotejos biológicos terminaron por demoler la estrategia de la defensa. Con los cinco imputados tras las rejas en la penitenciaría provincial, la causa avanza hacia la elevación a juicio, dejando expuesto el debate sobre los fallos de control en el acceso a prendas e insignias de fuerzas de seguridad por parte de bandas organizadas.
