Pese a que el documento final del Plan Hídrico fue elevado en abril al Ejecutivo tras varios cambios en su cronograma de elaboración, el Gobierno de Mendoza no tiene previsto por el momento remitir el proyecto a la Legislatura para su debate parlamentario. La iniciativa, impulsada por el Departamento General de Irrigación bajo la gestión de Sergio Marinelli, busca establecer una estrategia de largo plazo para la administración, proyección y distribución del recurso en la provincia, contemplando además una reforma integral al Código de Aguas.
El proyecto de planificación tomó como base técnica los estudios iniciados en 2022 en conjunto con la empresa estatal israelí Mekorot y contó con el financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI). Aunque los textos definitivos ya se encuentran en manos del gobernador Alfredo Cornejo, su tratamiento aún carece de fecha en la agenda política oficial. En forma paralela, el recorrido de la propuesta ya ha registrado instancias de consulta en el ámbito legislativo, donde bloques de la oposición presentaron pedidos de informe sobre los convenios firmados y las autoridades de Irrigación expusieron en comisiones el alcance del diagnóstico.
