Como consecuencia de una sequía prolongada que afecta a la provincia desde hace casi una década, el embalse Potrerillos alcanzó el registro más bajo de su capacidad desde su inauguración. Esta importante disminución en el caudal del río Mendoza dejó al descubierto desde la orilla la figura de la «Virgen del Agua», una escultura sintética colocada años atrás en las profundidades por la comunidad de buceo local y bendecida por el Santuario de Lourdes del Challao.
La situación actual del embalse refleja la tensión hídrica en la cuenca, donde el recurso se destina prioritariamente al consumo potable del Gran Mendoza, la irrigación agrícola e industrias. Si bien el Departamento General de Irrigación proyecta una recuperación progresiva de los niveles de almacenamiento con la llegada de los primeros deshielos estivales en la alta montaña, la reaparición de la figura marca un punto de inflexión visual sobre el impacto de la crisis hídrica en la región.
