La muerte de una trabajadora del Instituto de Lucha contra la Peste de Irkutsk, en la región rusa de Siberia, generó una alerta sanitaria internacional y la solicitud formal de informes por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Gobierno de Estados Unidos hacia el Kremlin. Frente a versiones sobre un posible contagio con el patógeno de la peste neumónica y la eventual existencia de un segundo caso en observación, países vecinos como Mongolia dispusieron medidas de vigilancia epidemiológica preventiva en sus fronteras.
Por su parte, el Gobierno chino confirmó que mantiene una comunicación estrecha con Moscú en materia de prevención sanitaria, mientras que las autoridades de EE. UU. descartaron la hipótesis de un incidente con armas biológicas. Desde el Kremlin y la gobernación de Irkutsk desmintieron que existan restricciones masivas o brotes activos en la población, asegurando que la causa del deceso se encuentra bajo análisis de laboratorio y que la situación epidemiológica regional se mantiene bajo control.
