Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, ejecutaron una serie de ataques con misiles balísticos contra infraestructura estratégica en Arabia Saudita, afectando de manera directa las operaciones en el Aeropuerto Internacional Rey Khalid en Riad y la terminal aérea de Abha. Las agresiones provocaron la suspensión temporaria de vuelos, evacuaciones preventivas en instalaciones comerciales y un saldo reportado de al menos tres personas fallecidas, escalando la tensión militar en la región del mar Rojo.
Ante el deterioro del escenario de seguridad, el grupo rebelde emitió una advertencia a las aerolíneas internacionales sobre los riesgos de operar en el espacio aéreo saudita y reiteró sus amenazas contra activos petroleros del reino. La reactivación de las hostilidades generó repercusiones inmediatas en los mercados de commodities con un alza en las cotizaciones del petróleo, mientras el gobierno saudita busca consolidar acuerdos de cooperación logística y defensiva con países aliados como Turquía, Pakistán y Siria para mitigar el impacto ofensivo en sus fronteras.
