A un cuarto de siglo del peor ataque terrorista en suelo estadounidense, la nación rinde tributo a las casi 3.000 víctimas fatales con actos solemnes, banderas a media asta y la tradicional lectura de nombres. La jornada conmemorativa sumó un homenaje inédito a quienes padecieron enfermedades crónicas y fallecieron por la exposición a los escombros y al polvo tóxico de las Torres Gemelas.
Estados Unidos conmemora este viernes 11 de septiembre el 25° aniversario de los atentados perpetrados por la organización terrorista Al Qaeda en 2001, un acontecimiento que transformó la política exterior, la seguridad internacional y la memoria social del país. La jornada conmemorativa abarca ceremonias solemnes en los tres sitios de los impactos: el Monumento Nacional del 11 de Septiembre en el bajo Manhattan, el edificio del Pentágono en las afueras de Washington y el memorial del Vuelo 93 en Shanksville, Pensilvania. Las actividades oficiales, que incluyen el despliegue de autoridades encabezadas por el presidente Donald Trump y el vicepresidente JD Vance, respetan la estricta premisa de priorizar la lectura de los nombres de las víctimas por parte de sus familiares directos sin discursos de índole partidaria. Además, por primera vez en Nueva York, se incorporó un minuto de silencio dedicado a los bomberos, rescatistas y residentes que enfermaron o perdieron la vida en los años posteriores a causa de la inhalación de toxinas en la «Zona Cero».
A un cuarto de siglo de los atentados que marcaron un quiebre en la historia contemporánea, la jornada conmemorativa se desarrolla en los tres puntos geográficos donde impactaron las aeronaves secuestradas por Al Qaeda. En el bajo Manhattan, la ceremonia central del Monumento Nacional del 11 de Septiembre mantiene su estricto carácter solemne sin espacio para intervenciones de la política partidaria, cediendo la palabra de manera exclusiva a los familiares que leen en voz alta los nombres de las casi tres mil víctimas fatales. Durante el encuentro, la transmisión oficial marca minutos de silencio sincronizados con la cronología exacta en que los aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas y el instante preciso en que se produjo el colapso de las estructuras.
Como novedad histórica en esta 25° edición, el protocolo de Nueva York incorporó un homenaje dedicado a los miles de bomberos, policías, socorristas y residentes que desarrollaron patologías respiratorias y neoplásicas graves tras quedar expuestos a la nube de materiales pesados y componentes tóxicos que cubrió la ciudad. En simultáneo, el presidente Donald Trump encabeza los actos de tributo militar en la sede del Pentágono en Virginia, mientras que el vicepresidente JD Vance y delegaciones del gabinete nacional se despliegan en el complejo conmemorativo de Shanksville, en Pensilvania, y en la plaza de la «Zona Cero». Las demostraciones de duelo se extienden en todo el territorio estadounidense mediante el izamiento de banderas a media asta, homenajes lumínicos y vigilias comunitarias.
A un cuarto de siglo de la tragedia que redefinió el mapa geopolítico global, la conmemoración ratifica la vigencia del duelo colectivo y el impacto perdurable del 11 de septiembre en la sociedad norteamericana.
